También indexado como: Dificultad
para Conciliar el Sueño
El insomnio es una incapacidad prolongada para dormir adecuadamente. La falta de una buena
noche de sueño puede ser resultado de despertar por la noche y tener problemas para
volver a dormir. También sucede cuando a las personas les cuesta trabajo conciliar el
sueño desde el principio. El insomnio puede ser temporal, ocasional o crónico.
¿Cuáles son los síntomas?
El insomnio al inicio del sueño se refiere a la incapacidad para quedarse dormido. El
insomnio de mantenimiento del sueño se refiere a la incapacidad para permanecer dormido,
cuando uno se despierta una o varias veces durante la noche.
¿Cómo se trata?
Pueden emplearse varios medicamentos de venta sin receta como diphenhydramine
(Sominex®, Nytol®, Excedrin PM®) y doxylamine (Unisom®).
Los medicamentos por prescripción más comunes para tratar el insomnio son
zolpidem (Ambien®), zaleplon (Sonata®), estazolam (ProSom®), flurazepam
(Dalmane®), temazepam (Restoril®) y triazolam (Halcion®). Aunque estos
medicamentos son útiles, con frecuencia se vuelven menos efectivos con el paso del
tiempo.
La asesoría psicológica o de comportamiento puede ser recomendable en personas
con malos hábitos de sueño o con trastornos emocionales. A las personas con insomnio
por lo general se les aconseja que eviten los estimulantes como la cafeína (del
café, el té y los refrescos), las pastillas para bajar de peso que contengan efedra
y productos para el resfriado y las alergias con pseudoephedrine.
Suplementos nutricionales que pueden ser beneficiosos
- Advertencia: La melatonina es una hormona potente y no se
ha establecido su seguridad a largo plazo. La melatonina sólo debe tomarse bajo
supervisión médica.
- 5-HTP (5-Hydroxytryptophan): El 5-HTP
se convierte en serotonina, un neurotransmisor que ayuda a regular el sueño; el 5-HTP
puede, por tanto, ser útil para mejorar el sueño. En un estudio doble ciego, en las
personas sin insomnio que tomaron un suplemento de 5-HTP aumentó el sueño de
movimientos oculares rápidos (MOR), lo que al parecer indica que mejoró la calidad
de su sueño. Se necesitan más estudios para determinar si el 5-HTP es seguro y
efectivo en personas con insomnio.
- Melatonina (de 0.5 a 3 mg, entre
una y media y dos horas antes de irse a la cama): La melatonina es una hormona natural que
regula el reloj biológico del organismo. Es más útil para los ancianos con
insomnio, menos efectiva en gente de mediana edad y quizá no sirva en jóvenes con
insomnio.
Hierbas que pueden ser beneficiosas
- Valeriana (Valeriana
officinalis) (Un suplemento concentrado [4–5:1] de raíz de valeriana en dosis
de 300 a 400 mg puede tomarse 30 minutos antes de irse a la cama; o de 2 a 3 gramos de
raíz seca en una cápsula o 5 ml de tintura 30 minutos antes de irse a la cama): Los
remedios herbolarios se han usado con seguridad contra el insomnio durante siglos. En la
medicina herbolaria moderna, el principal remedio para el insomnio es la valeriana. La
raíz de valeriana hace más fácil quedarse dormido, incrementa el sueño
profundo y los periodos en los que se sueña. La valeriana no causa sensación de
“cruda” o "resaca" a la mañana siguiente, como sucede en algunos individuos
que toman medicamentos para dormir.
- Corydalis (Corydalis
yanhusuo) (Idealmente, estandarizado para proveer de 100 a 200 mg de dl-THP a la hora de
dormir): El corydalis contiene varios alcaloides; el tetrahydropalmatine (THP) se considera el
más potente. Las pruebas clínicas de una forma de THP han mostrado que mejoró
la capacidad para dormir de personas con insomnio después de tomar entre 100 y 200 mg de
THP antes de irse a la cama. Ninguno de los pacientes que tomaron el extracto del alcaloide
informó de síntomas de "resaca" a la mañana siguiente.
Cambios en la dieta que pueden ser beneficiosos
- Evitar la cafeína: Los efectos estimulantes de la cafeína
pueden durar hasta 20 horas, de modo que algunas personas sufrirán de alteraciones en los
patrones de sueño incluso cuando hayan tomado su última taza de café por la
mañana. El té negro y verde, el cacao, el chocolate, algunos refrescos y muchos
medicamentos de venta sin receta contienen cafeína.
- Alimentos ricos en carbohidratos: Comer una rebanada de pan o algunas
galletas antes de ir a la cama puede incrementar de manera importante los niveles de
serotonina, que reduce la ansiedad y favorece el
sueño.
- Evitar los alergenos alimentarios: Las alergias alimentarias pueden
contribuir al insomnio. En un estudio de ocho lactantes, se relacionó el insomnio
crónico con una alergia a la leche de vaca; evitar la leche dio por resultado patrones de
sueño normales.
Cambios en el estilo de vida que pueden ser beneficiosos
- Comportamiento: Un programa ordenado de sueño y alimentación,
combinado con evitar la cafeína y sesiones de asesoría usando terapia del
comportamiento logró reducir el insomnio en algunas personas, lo mismo que escuchar
cintas de relajación.
- Ejercicio: El efecto del ejercicio sobre el sueño no se ha
estudiado, pero algunos médicos recomiendan el ejercicio diario como una manera de
reducir el estrés, lo que a su vez puede ayudar a combatir el insomnio.
- Baños con sales Epsom: Tomar un baño caliente de 15 a 20
minutos con sales de Epsom (magnesium sulfate) antes de acostarse. Una o dos tazas de sales
Epsom en un baño caliente pueden actuar como relajante muscular.
- Dejar de fumar: Los fumadores tienen mayor riesgo de sufrir de insomnio
que los no fumadores.
Otros enfoques
- Terapia de comportamiento y asesoría psicológica: Un programa
combinado de asesoría, métodos de restricción del sueño (es decir,
sólo se pasa en la cama el tiempo que se pueda dormir) y control de los estímulos
que puedan interferir con el sueño puede servir contra el insomnio.
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La información que se presenta en Healthnotes tiene carácter
meramente informativo. Está basada en estudios científicos (ya sea en humanos,
animales o in vitro), en experiencia clínica o en el uso tradicional, como se cita en
cada artículo específico. Los resultados que se mencionan podrían no
presentarse necesariamente en todas las personas. Muchas de las enfermedades que se describen
pueden tratarse también con medicamentos, ya sea que requieran receta o no. En caso de
tener algún problema de salud y antes de utilizar cualquiera de los suplementos o de
hacer algún cambio en los medicamentos que se le hayan recetado, consulte a su
médico o a su farmacéutico. La información está vigente hasta septiembre
de 2005.